Al despertar, o eso pensaba porque yo ya sabia que nada de esto era normal, todo había cambiado, había miles de puertas y ventanas a mí alrededor, las paredes eran blancas y me dolían los ojos al mirarlas, todo era muy raro. Empecé a llamar a mi madre:
-¡Mamá!
Nada no hubo respuesta, pero si oía voces, no sabía de quienes eran pero oía conversaciones, gente hablando, y compartiendo risas. Era mi familia yo les oía, y parecía que no me echaban de menos, yo empecé a abrir puertas, una tras otra, saltando ventanas, no los encontraba, aquella búsqueda estaba siendo eterna, entonces apareció una especie de payaso, la verdad es que me daba más miedo el payaso, que el estar sola.
-Niña, ¡eh!, si te hablo a ti.- dijo refiriéndose a mí.
El payaso es alto, muy alto y delgado, como uno se puede
imaginar con la cara pintada y con ropa muy alegre, pero a la vez terrorífica,
unos zapatos enormemente horribles, mas bien calvo y un payaso con una voz muy
aguda.
Pasé de él y salí corriendo, seguí abriendo puertas y en todas las habitaciones iba apareciéndome, me estaba siguiendo, ya nerviosa de su presencia en todo momento decidí hablarle.
-¿Qué quieres?- le dije mirándole con cara de asco.
-Estas sola, y yo puedo hacerte compañía.
-No quiero tu compañía.
-¿Seguro? Sé que buscas a tus padres, y sé que tus padres se han olvidado de ti, ni tu propio hermano te recuerda ya, ellos se han olvidado de ti, ahora te toca a ti dejarlos atrás.
-¡Nunca! ¡Déjame sola! Posiblemente nadie querria estar cerca tuyo...
Salí corriendo como la última vez, desesperada por encontrar a mi familia, llorando, y gritando "no puede ser, no es así, no se pueden haber olvidado de mi...". Estaba cansada, así que decidí descansar, y otra vez apareció en payaso aquel.
-¿Me buscabas?- me dijo muy seguro de su pregunta.
-¿Perdón? mas bien huyo de ti. Eres tú el que me sigue ahí a donde voy.
-¿Yo? Desde que marchaste no me he movido de aquí.
No me lo creía, eso quería decir que por muchas puertas que abriese, por muchas ventanas que saltase, por mucho que corriese, acababa en el mismo lugar siempre. Desesperada, decidí dirigirle la palabra, sabía que él era el único que tendría respuestas a mis preguntas.
-Vale, lo acepto, no sé quién eres, no sé qué haces aquí, pero ayúdame a volver- le dije suplicando y con las lágrimas recorriendo mi cara- Deseo estar en mi casa.
-¿Sabes quién soy?
-No, ¿un payaso que se dedica a asustar a la gente?- le dije con gracia, ya un poco animada.
-No querida. Ven, quizá pueda ayudarte a volver.- abrió una ventana.
-Pero, ¿Quién eres?
Entonces me empujo con todas sus fuerzas por la ventana y gritó que él era mi peor pesadilla. Yo seguía cayendo en aquel abismo, asustada, sudando, cansada.
Desperté, justo en ese momento todavía sentía que todo eso había sido real, corrí al cuarto de mis padres, y allí estaban durmiendo plácidamente, pero todavía faltaba mi hermano mayor. Él también estaba durmiendo, me subí a su cama, me acurruque en un lado, y volví a caer rendida en otro largo sueño.
Análisis
- Protagonista: Yo. Antagonista: El payaso.
Personajes secundarios: Mis padres y mi hermano.
- Marcadores temporales(Entonces, Al despertar, Al llegar...) y verbos de acción(corrí, subí, volvía...).
- Esta estructurada en introducción de "Aquella noche había sido..." hasta "...estaba profundamente dormida.", nudo de "Al despertar, o eso pensaba..." hasta "...en aquel abismo, asustada, sudando, cansada." y desenlace de "Desperté, justo en ese momento..." hasta "... caer rendida en otro largo sueño.".
- Estilo directo: ¡Mamá!... y estilo indirecto: y gritó que él era mi peor pesadilla.
- Descripción posopografica de "El payaso es alto..." hasta "...una voz muy aguda."
- Verbos dicendi(dije, dijo, abrió..).
- Retrospección (Me puse a recordar lo bien que lo había pasado en la fiesta) y anticipación (o eso pensaba porque yo ya sabia que nada de esto era normal).
- En el texto
se recogen todas las modalidades de la oración:
·
Enunciativa: -Estas sola, y yo puedo hacerte compañía.
·
Interrogativa: -¿Sabes quién soy?
·
Exclamativa: -¡Nunca! ¡Déjame sola!
·
Exhortativas o imperativas: ayúdame a
volver.
·
Optativa o desiderativa: Deseo estar en mi casa.
·
Dubitativa: Ven, quizá pueda ayudarte a volver.
·
De posibilidad: Posiblemente nadie querria estar cerca tuyo...
